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D. Francisco Ranea
Juzgando al Labrador
D. Jose Miguel Doval
Juzgando al Labrador






JUZGANDO AL LABRADOR

Por D .Francisco Ranea Munill
Juez especialista y criador de Labrador retriever


En primer lugar y antes de entrar en valoraciones de partes concretas hay varias consideraciones que entiendo son de vital importancia.

a) Para mí, quizás lo más importante, es la diferenciación de sexo.
A distancia considerable el juez debe constatar la masculinidad en el macho y la feminidad en una hembra.
Créanme que esto tiene una importancia capital en el juicio de cualquier raza.
Por muy correcto que sea un ejemplar, si no presenta una impronta definida en el sexo, no estaré en disposición de otorgarle la calificación de excelente.

Estamos acostumbrados a oir a algunos criadores que la forma más fácil de producir machos potentes es utilizar hembras masculinas para la cría.
Yo, sin entrar a desmentir tal afirmación entre otras cosas porque tiene su base de certeza, no puedo estar de acuerdo con esta práctica. La cría no puede basarse en buscar camadas de machos o hembras. La cría es algo bastante mas complejo y debe estar basada en el estudio genético, la concomitancia de defectos (que los progenitores no presenten los mismos problemas, ni tratar de compensarlos: un macho hiperangulado cruzado con una hembra falta de angulación nos dará cachorros con un problema u otro, pero nunca correctos).
En la genética, salvo caracteres muy concretos, no existe la ley de las compensaciones a pesar de que es una creencia tan generalizada como falsa, la armonía en el tipo (aunque pudiéramos pensar que los pedigríes son adecuados para el cruce, si el macho y la hembra no representan un tipo, olvidémonos de los papeles, con toda probabilidad no saldrá lo que buscamos) y otras muchas consideraciones en las que no me voy a extender, pero nunca he sido partidario de tomar atajos porque estos supongan un camino mas corto.
Es verdad que existen sementales y reproductoras importantes en la cría de cualquier raza, que no son ejemplares con éxito en las exposiciones, pero esto no es la tónica general, siempre forman parte de excepciones anecdóticas.

 b) En segundo lugar, el ejemplar que tenemos delante   debe emanar tipicidad.
 Cuando un juez está concentrado en su trabajo, debe  tener en su cerebro impresa la imagen de prototipo  ideal (lógicamente esa imagen no es la misma para todos  los jueces ya que, al igual que en los criadores, cada uno  tiene su propio prototipo dentro de los márgenes que el  estándar nos permite interpretar) y el perro que  tenemos delante debe asimilarse lo mas posible a dicha  imagen.
ERASE UNA VEZ RONDA
 Por tanto la tipicidad forma parte de una valoración de

conjunto y un buen ejemplar debe representar dignamente la estampa de su raza.

c) En tercer lugar, la armonía en el conjunto.
Yo digo que un perro es armónico cuando transmite la sensación de que no le sobra ni falta nada (en su conjunto), aunque después al valorarse por partes, lógicamente tenga sus defectos y cualidades.

d) Y por último en la valoración global, la clase.
Cuando hacemos una visión de conjunto delante de un grupo de perros, siempre hay algunos que nos llama la atención de manera especial y a veces es una percepción subjetiva que no depende necesariamente de una buena presentación basada en una conducta adiestrada, sino que emana de la personalidad del perro.
Estos son los perros con clase. Hay personas bellas que no son atractivas, atractivas que no son bellas y lógicamente bellas y atractivas, bien pues el atractivo se puede asimilar a la clase y la calidad a la belleza. Pero son cosas distintas.


Y bien, hasta aquí, he hablado de conceptos importantes aplicables a cualquier raza a juzgar, entremos ahora en detalles específicos de nuestra raza.


TEMPERAMENTO:

El labrador debe ser un perro equilibrado, vivo y alegre en ring. Por tanto nos permitirá sin problemas tocarle y ver dentadura, mostrándose casi indiferente a la manipulación, sin signos de timidez, miedo o agresividad, incluso a veces tomará nuestro examen como una invitación al juego, esto es normal. Su alegría y vivacidad la muestra principalmente con un típico movimiento continuo de cola (en movimiento siempre y frecuentemente cuando está posado pendiente del presentador en todo momento)


CABEZA:

El cráneo ancho y levemente abovedado, tiene que guardar una armonía perfecta con el hocico, ancho y profundo con belfos carnosos pero adheridos al maxilar y nunca colgantes y sueltos como en un mastín español. El stop marcado al igual que el surco frontal. Los planos del cráneo y el hocico vistos de perfil deben ser paralelos y de igual longitud (ojo con las cabezas que presentan cañas nasales cortas, estas son defectuosas).
La cabeza debe ser modelada con curvas suaves en todas su partes y nunca cincelada con arista prominentes.
Sus rasgos son suaves. Nunca debe recordarnos la cabeza de un Rottweiler.


OREJAS:

Medianas y triangulares. Nunca deben sobrepasar la mitad del hocico al medirlas. Su vértice inferior es redondeado y su inserción algo mas baja que el nivel de los ojos y ligeramente retrasada.
En ejemplares jóvenes puede dar la impresión de orejas grandes, pero tengamos en cuenta que el cráneo del labrador no estará formado hasta los dos años y medio o tres años mínimo.
Cuando no están en atención las porta hacia atrás plegadas diagonalmente, nunca en forma de rosa ni concha. En atención estarán en línea con el cráneo y pegadas al mismo.


BOCA:

Maxilares anchos y fuertes sin curvarse hacia dentro de manera que la dentadura forme una tijera perfecta.

Las mucosas deben estar lo más pigmentadas  posible dependiendo del color del manto  (amarillo y negro siempre oscuras casi negras y  marrón en los chocolates). En cuanto a las piezas  dentarias existe diferencia de criterio en cuanto  a su falta. Tengamos en cuenta que los jueces  británicos son muy permisivos en este terreno  (sólo miran el cierre) y la base de la cría se  encuentra en este país. También estamos ante  un perro de caza en el que la falta de alguna  pieza no
ERASE UNA VEZ CURRO EL PALMO
supone merma en su funcionalidad.
Yo entiendo que debería ser penalizado el perro 
a partir de la falta de dos piezas, siempre que se trate de premolares. Sin embargo los jueces continentales no son tan flexibles en este terreno, sobre todo los alemanes.


TRUFA:

Debe ser ancha y bien desarrollada con orificios nasales amplios. La pigmentación de la misma varía en función del manto. Marrón en los chocolate y negra en los negros. En los amarillos se presenta una despigmentación en los meses de frío (nariz de invierno) para volver a pigmentarse en negro en los meses de primavera verano, pero no debemos confundir esta despigmentación con una nariz rosa que normalmente se presenta con color de ojos amarillos y mucosas rosas. Si nos encontramos ante un ejemplar de éstos tendremos que descalificarlo ya que es el resultado del cruce de un chocolate y un amarillo, totalmente indeseable por la gradual pérdida de pigmentación que este cruce produce.


OJOS:

De color marrón o avellana, penalizándose los colores ámbar claro (exentos de excelente) o amarillos y azules que no podrán optar a la calificación de muy bueno.
Los párpados deben ser negros en los amarillos y los negros y de color marrón en los chocolates.
Deben estar bien encajados en la órbita, ni hundidos y mucho menos saltones. De forma almendrada, ni redonda ni oblicuos. La separación entre ambos debe ser aproximadamente igual a una medida y media del mismo entre el lagrimal y la comisura externa de los párpados.
Los ojos forman parte primordial en la expresión de la cabeza y han de transmitir inteligencia, dulzura y nobleza.


CUELLO:

Debe estar muy musculado, en tronco de cono y de longitud media. Nunca en forma de cisne (como presentan algunos perros de líneas americanas) ni corto que reste elegancia.
La piel debe estar suelta pero sin presentar atisbo de papada. Y su inserción al tronco va a venir determinada en gran medida por una correcta posición de los hombros y por tanto de las angulaciones delanteras.


MIEMBROS ANTERIORES:

Deben ser fuertes con un buen hueso y sustancia, rectos y verticales, tanto vistos de frente como de perfil. Su separación nos debe permitir introducir la mano con los dedos unidos entre los brazos y el pecho. Visto el perro de frente los miembros posteriores deben ser visibles por fuera de los anteriores sin ser el frente estrecho. El carpo debe ser recto y nunca angulado como en el pastor alemán (los carpos vencidos deben penalizarse).
Las manos redondas con los dedos apretados y cerrados, se debe penalizar el pie de gato o de liebre y los dedos separados o abiertos.
La angulación escápulo humeral y el tamaño de estos huesos es de suma importancia por varios motivos:

a) Porque constituye en estos momentos un defecto bastante generalizado en la raza, incluyendo a ejemplares de élite a los que estamos acostumbrados a ver ganar en nuestras exposiciones razas, grupos y BIS.

b) Porque va a determinar de forma decisiva un movimiento correcto. Por tanto debemos fijar nuestra atención en que el pero extienda, tanto hacia alante como hacia atrás, el miembro de manera que se ajuste lo más cercano posible al punto de apoyo.

c) Porque va a determinar una inserción de cuello correcta.

 La escápula debe presentar una buena longitud,  aproximadamente igual a la del húmero y ambos  formar un ángulo de 45º + 45º o sea 90º divididos  en dos partes iguales por la horizontal que pasa  por la articulación de ambos huesos.
 Si trazamos una vertical desde la cruz al plano del  suelo, ésta debe pasar por el codo. Cuando esto  ocurre es porque, o la angulación está rotada en un  sentido u otro y aunque tenga 90º no está  repartido en 45º + 45º o uno de los huesos no
ALVARAZIZ ESPLENDOR
guarda la proporción correcta en longitud  respecto al otro.
Cuando la angulación es mayor de 90º aunque las longitudes de los huesos sea correcta presentará el perro una cruz muy alta, prominente y un cuello mal insertado formando un ángulo muy cerrado con la línea superior (defecto común en ejemplares de líneas americanas) y lógicamente el perro presentará una amplitud escasa en el movimiento.
Cuando la angulación sea menor de 90º presentará un cuello embutido en el tronco, con cruz poco marcada y un movimiento poco eficiente con un desgaste energético excesivo.


TRONCO:

Los puntos más importantes que se deben tener en cuenta son:

a) Línea superior, que siempre debe ser horizontal, por lo que todo indicio de silla, carpa, línea descendente o línea ascendente debe penalizarse en función del grado en que aparezca cualquiera de estos defectos.

b) Grupa, que debe dibujarse, vista lateralmente, con una leve curvatura anterior al nacimiento del rabo. Vista desde arriba debe ser muy ancha de manera que nos dé la imagen de que el perro es más ancho de caderas que de pecho.

c) Tórax. La caja torácica formada por costillas bien arqueadas, llegando el esternón a la altura del codo en perros jóvenes y adultos. Profundo, llegando las costillas flotantes muy atrás para reducir la longitud del flanco.

d) Riñones. Compactos y cortos, hay que tener en cuenta que la zona lumbar es un punto débil y desprotegido (aquí ya no hay costillas) por lo que en movimiento es la parte de la columna vertebral que más puede afectar a la firmeza de la línea superior. Hay veces que nos presentan perros pasados de peso, precisamente para tratar de disimular unos flancos largos y hundidos, por lo que tendremos que palpar las últimas costillas flotantes y la cresta ilíaca para poder ver con claridad la longitud de los flancos.

e) Línea inferior. Empezando por el antepecho que debe ser prominente y marcarse por delante del hombro (articulación escapo-humeral) descendiendo la línea y pasando a la altura del codo y recogiéndose levemente en la zona abdominal, sin curvartura agalgada ni vientre descendido.


TREN POSTERIOR:

La pelvis debe presentar inclinación (en torno a los 30º) con un fémur en buena longitud (con 90º de angulación en la cadera) y con musculatura fuerte en muslos. La tibia debe ser ligeramente más larga que el fémur y con una angulación de 90º. Por último el corvejón debe ser bajo con unos metatarsos cortos y estar apoyados a nivel de la vertical que pasa por el pubis.
El labrador al ser un perro compacto y pesado nunca debe tener una angulación trasera excesiva, a pesar de que ésta le pueda dotar de mayor amplitud en el paso, porque sobrecargaría la articulación de la cadera y tendría que vencer un sistema de palancas más resistente desperdiciándose gran cantidad de energía (cuanto más lejos se encuentre el punto de apoyo de la vertical que trazamos desde la articulación de la cadera ésta soportará mayor tensión y peso).
Por el contrario un fémur corto y unas angulaciones abiertas le restan potencia a la musculatura del muslo que es en definitiva quien se encarga de imprimir la fuerza en el desplazamiento.


RABO:

Este es un elemento característico de la raza. Debe ser muy grueso en su punto de inserción y afinarse progresivamente hacia el extremo. Su inserción no debe ser desde la misma línea superior, debe dibujarse una curva leve en la grupa. La longitud nunca debe sobrepasar el corvejón (lo ideal es que le falten tres o cuatro centímetros para llegar a éste). El porte en reposo debe ser avacado, recto sin hacer curvatura y cuando el perro está en atención o movimiento puede presentar una ligera curvatura hacia arriba aunque es deseable que también permanezca recto.
Su porte en movimiento puede superar levemente la línea superior, pero nunca enroscarse sobre la misma (defecto muy importante) o formar ángulo recto con el dorso como los terriers. Cuando ocurre esto es porque su inserción es demasiado alta y la grupa es prácticamente plana, también es un defecto importante.
Si la inserción es baja nos encontramos con el problema contrario, grupa muy inclinada, pero esto en ejemplares muy jóvenes es corregible ya que la inclinación de la grupa tiende a reducirse en el crecimiento y tras los partos de las hembras.
El pelo es denso en la cola pero no debe formar penachos y muchos ejemplares se suelen presentar con la punta de la cola redondeada, es el único sitio donde se permite el corte de pelo en el labrador.


PELO:

Este es otro de los aspectos importantes en el juicio del labrador y tendremos que tener presente la temporada en la que realizamos el juicio.
El manto está compuesto de un pelo fuerte de cobertura, compacto, corto, áspero al tacto y un subpelo tupido que será más denso en temporadas frías que en las cálidas en las que está sujeto a la muda.

Si un labrador en invierno no presenta una buena calidad en subpelo tendremos necesariamente que penalizarlo ya que es el elemento que le permite resistir temperaturas extremas en el trabajo. Tampoco podemos pretender que en un clima como el nuestro los perros mantengan una calidad de subpelo similar al de otros países más fríos y húmedos, ya que las mudas serán más abundantes y frecuentes. Por tanto es de vital importancia esta parte del juicio ya que tendremos que saber ponderar todos los aspectos que lo condicionan.

Las mucosas deben estar lo más pigmentadas  posible dependiendo del color del manto. 

Hay algunos ejemplares que presentan una franja de pelo ondulado, nunca rizado, en el lomo. Esto no debe considerarse falta, es signo de buena calidad de manto siempre que no sea exagerado.
La presencia de flecos en orejas y penachos  en las patas, línea inferior y rabo nos deben  hacer sospechar de presencia de mestizaje.

En cuanto al color, tener en cuenta que los ejemplares amarillos pueden darse tonalidades desde el crema claro al rojo zorro.

En el chocolate debe ser un color fuerte
y uniforme, sin presencia
ARENA DE SU O'MAITA (Anterior afijo)
de tonalidades
o gradaciones ni herrumbres que den aspecto
de estar quemado. En los negros suele haber manchas blancas pequeñas en el pecho y parte posterior de las manos y pies que están admitidas.


Por último, no me gustaría dejar sin precisar que la importancia que otorguemos en el juicio a las cualidades y los defectos van a ir en función del momento por el que atraviese la raza y es aquí donde está la diferencia entre el juicio de un especialista y el de un juez no especialista. Según la fase por la que atraviese la mejora y selección en cada raza exige que otorguemos una atención dirigida hacia aspectos concretos (tanto virtudes, como defectos), y eso es algo a lo que el juez especialista está obligado a considerar estando al día permanentemente.

Un juez está obligado a conocer “la letra”, pero un juez que se considere especialista, además de “la letra” debe saber “la música” del estándar, osea, como decía en el párrafo anterior, el momento crítico por el que atraviesa la raza.

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JUZGANDO AL LABRADOR

Por D . Jose Miguel Doval
Juez especialista y criador de Labrador y Golden retriever


Dado que en esta misma web puesta en marcha por Javier hemos podido leer ya un interesante artículo de Paco Ranea acerca del juicio de nuestra raza, intentaré no ser reiterativo y explicar cómo juzgo yo y qué busco en los perros que hay en el ring.

En primer lugar me gustaría dejar claro que, al menos en mi caso, los perros se juzgan en el día, y no por lo que sepamos que han sido o por lo que creamos que van a llegar a ser. Con esta premisa debe contar el que acude a una Exposición Morfológica a mostrar sus Labradores. Si estos no están en las mejores condiciones es evidente que verán reducidas sus opciones de ganar u obtener una buena calificación, en igual medida que aumentarán para los perros bien presentados, trabajados para el ring, en buena condición física e higiénica y en un buen estado general de pelo.

Me gusta observar a los perros cuando entran en el ring, ver sus movimientos y su relación con el handler. Una vez en la línea observo los perros en general buscando una de las claves del estándar: el equilibrio o balance. En un primer repaso se puede ver la expresión de los perros y sacar algunas conclusiones acerca de su actitud y temperamento.

Una vez hecho ésto suelo mover a los perros en conjunto, tomando un par de puntos de referencia para ver a todos los Labradores desde los mismos ángulos. Una breve observación general y pasamos al juicio individual.

Tocar, tocar y tocar

Me gusta tocar los perros de la manera más exhaustiva posible. No entiendo que un juez pueda juzgar y decidir sin tocar. Hemos tenido algún ejemplo recientemente y, la verdad, resultó francamente descorazonador. Nuestra raza apenas tiene arreglo estético y es difícil camuflar los defectos, pero aún así, no siempre lo evidente resulta ser lo que parece. Por eso creo que es tan importante tocar los perros a conciencia.

En primer lugar me fijo en los dos puntos marcados por el estándar como característicos: pelo y cola. Sin esas dos cualidades es imposible ganar, al menos conmigo. Últimamente he observado un empeoramiento de la calidad del pelo, especialmente en los ejemplares amarillos. Muchos de ellos carecen del subpelo adecuado y el manto superficial no tiene ni la longitud ni la textura adecuada. Un Labrador no es un Golden, evidentemente, pero tampoco puede tener el pelo de un Pointer. Con la cola ocurre algo parecido. Las largas y finas afean el conjunto y el balance del perro. De igual modo lo hacen los portes e inserciones incorrectas. Hay que ser estricto en estos puntos pues el estándar los marca como característicos y, además, son de las pocas cosas que quedan muy poco abiertas a interpretación.

La cabeza es otra de las partes que merece mi atención. Debe ser equilibrada, ni tosca ni fina, con una relación hocico-cráneo lo más próxima posible al 1:1. Hay que huir de hocicos anchos y estrechos que, amén de destrozar la apariencia general del Labrador, traen consigo antes o después problemas en la mordida. El cráneo es amplio, pero siempre más largo que ancho, no al revés, como un Rottweiler ni con grandes maseteros al estilo de los perros de agarre (Staffies, AmStaff, Presa Canario, etc...)

Los ojos deben tener la forma adecuada. Nada de ojos redondos o achinados estrechitos. Esto, para la expresión, es mucho más importante que el color ya que éste puede ser correcto en una amplia gama, sin ser nunca amarillos o negros, por supuesto.

Mejillas sin exceso de carnosidad ni belfos colgantes, orejas triangulares bien insertadas y una trufa amplia y sana dan el conjunto final de una bonita cabeza de Labrador.

Frente

El frente es uno de los puntos críticos de la raza. Estamos tan acostumbrados a verlos malos que ya parecen lo normal. Unos malos hombros se establecen con facilidad en una línea de cría y se tardan generaciones en mejorar. La posición retrasada de los hombros, la angulación escapulo-humeral adecuada y la longitud de ambos huesos (húmero o brazo y escápula) prácticamente iguales, de tal forma que el codo quede, en un perro ideal, situado justo en la vertical del acromion, o punto más alto del hombro, que delimita la cruz, son esenciales a la hora de valorar funcionalmente a un Labrador. Sin una correcta angulación delantera se ve afectado el movimiento, sin el alcance necesario y afecta también a la capacidad extensora a la hora de saltar y a la motriz a la hora de nadar, todas ellas esenciales en la función para la que nuestra raza fue seleccionada.

Aún cuando muchos de los perros presentes en los rings no cacen nunca ni lo vayan a hacer sus hijos sí deben, al menos, mantener la capacidad de hacerlo o dejaran de ser dignos ejemplares de su raza.

Cuerpo

El Labrador es ancho, fuerte y robusto. Me gusta tocar la profundidad del costillar, alcanzando el pecho la línea del codo, su amplitud, con costillas abarriladas y de buena longitud, la firmeza de la espalda y su horizontalidad en relación al suelo, la presencia de un buen cuello, cónico, más estrecho en la nuca y más ancho en su unión al cuerpo, limpio, sin papada, fuerte y con la longitud necesaria para cobrar una pieza del suelo sin tener que hacer el sobreesfuerzo de doblar en exceso los miembros delanteros.

Por último y esencial, me gusta tocar el riñon, ancho, fuerte y corto... corto de riñón, no de cuerpo, como algunos confunden, seleccionando ejemplares cuadrados cuando el Labrador es un perro rectangular, lo que favorece, fundamentalmente, la hidrodinámica del cuerpo a la hora de nadar.

El culo

Para entendernos. El tren posterior es importantísimo en el Labrador. Es ancho y poderoso, de tal manera que cuando miro al perro desde atrás, desde la punta de la cola, me gusta ver que es más ancho por detrás que por delante. Esta conformación favorece, una vez más, su evolución en el agua, de igual forma que lo hace una correcta inserción de la cola, además de dotar al Labrador de la fuerza y capacidad suficiente para correr y saltar en el campo en las situaciones más variadas.

Por tanto, el Labrador debe tener unos buenos “jamones” y me gusta palpar su desarrollo muscular y su firmeza. Además, en función de su trabajo y su manera de andar, correr y nadar, es imprescindible que el Labrador tenga una buena angulación de rodilla y una adecuada longitud de fémur y tibia, de tal manera que el corvejón esté bien descendido, debiendose penalizar los corvejones altos que se traducen en una menor angulación, una mayor debilidad de la articulación, con tendencia a derivar en corvejones de vaca y una afección al movimiento, perdiéndose empuje y potencia en el tren posterior.

Movimiento

Me gusta examinar exhaustivamente el movimiento individual de cada perro. En la ida y vuelta los miembros anteriores y posteriores se deben mover en planos paralelos o ligeramente convergentes hacia una línea media conforme aumenta la velocidad. El movimiento debe ser ancho delante y detrás y recto, es decir, sin desplazamiento lateral de manos, codos, pies o corvejones.

En la vuelta examino el movimiento lateral que debe ser armónico y coordinado, sin una acción descompensada en fuerza o velocidad de ninguno de los planos, con una alcance largo y limpio de los miembros delanteros sin presencia de “hackney” (movimiento parecido al paso español de los caballos) típico de perros de escasa angulación delantera o falta de longitud de brazo; todo ello acompañado de una línea dorsal firme y horizontal, un porte altivo de la cabeza y uno adecuado de la cola, preferiblemente a nivel de la línea dorsal o un poco por encima.

Acabando

Una vez examinados todos los ejemplares un último vistazo en la línea. Si el grupo es amplio me gusta hacer un corte para destacar a los perros que más me han gustado, aunque al final no estén entre los “premiados”. Si tengo alguna duda puede que los vuelva a mover en grupo, o individualmente a alguno de ellos para despejar dichas dudas. Antes de clasificar me gusta, en un último repaso, tocar algún punto esencial para que el público y los participantes tengan una idea de lo que estoy buscando o lo que hace que la balanza se incline de uno u otro lado.
Y ésta es mi manera de juzgar, tratando a todos los perros en ring con igual respeto y dedicación y buscando siempre ese Labrador ideal que tengo en la cabeza y que se, afortunadamente, que nunca voy a encontrar.

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